Si estás planeando viajar por el Centro de España creyendo que entre Madrid y las costas solo hay autovías interminables y campos secos, te vas a llevar una gran sorpresa. Desde las cumbres y cañones del Pirineo oscense hasta las cascadas de Las Arribes en Salamanca, pasando por fortalezas de cuento en Segovia o aldeas de piedra colgadas en Teruel, el interior peninsular concentra algunas de las mejores rutas por carretera del país.
Aquí no hay masificación de chiringuitos de playa ni colas de ferry. Lo que vas a encontrar es silencio, comida contundente de puchero a precios razonables, carreteras secundarias impecables para conducir con calma y un patrimonio histórico descomunal. Pero ojo: las distancias engañan, el clima no perdona si viajas en pleno invierno o pleno julio, y contar con coche propio es prácticamente obligatorio para salir de los núcleos urbanos.
Naturaleza y escapadas
Cañones, saltos de agua y fortalezas
Escapadas directas desde la capital