Carretera, pueblos y algún que otro desvío

Nunca he sido de viajar para tachar monumentos de una lista con prisas. A mí lo que me gusta es coger el coche un viernes, meterme por una comarcal y acabar comiendo en el bar de un pueblo donde todavía se echa la partida después de comer.

Aquí abajo tienes las notas de cada viaje: desde pueblos de piedra escondidos hasta carreteras de costa que justifican la gasolina. Elige por dónde te apetece empezar y ojalá te sirva de excusa para salir el fin de semana.