Las mejores calas de Ibiza: accesos reales y cómo llegar
Encontrar las mejores calas de Ibiza sin masificar en plena…
Encontrar las mejores calas de Ibiza sin masificar en plena temporada alta puede ser una gozada absoluta o un dolor de cabeza continuo. Si sales del hotel a las doce del mediodía para ir a ciegas a las cuatro playas de postal de siempre, lo habitual es toparte con el parking cerrado por aforo completo, colas en pistas de tierra y hamacas apelotonadas a precio de oro.
La isla cuenta con más de cincuenta calas catalogadas. Disfrutar del agua limpia y encontrar un hueco tranquilo no depende de la suerte, sino de aplicar dos reglas básicas de sentido común: comprobar de dónde sopla el viento cada mañana para no toparte con oleaje o medusas, y saber exactamente qué tipo de camino o calzado requiere cada rincón antes de arrancar el coche.
La isla cuenta con más de cincuenta calas catalogadas. Disfrutar del agua limpia y encontrar un hueco tranquilo no depende de la suerte, sino de aplicar dos reglas básicas de sentido común: comprobar de dónde sopla el viento cada mañana para no toparte con oleaje o medusas, y saber exactamente qué tipo de camino o calzado requiere cada rincón antes de arrancar el coche.
Cómo elegir qué cala visitar según el viento del día
Muchos viajeros cometen el error de elegir la cala el día anterior sin mirar la previsión meteorológica. En una isla relativamente pequeña como Ibiza, la dirección del viento cambia radicalmente el estado del agua: una ensenada que un martes parece una piscina transparente puede llenarse de olas y posidonia flotante el miércoles si el viento gira.
La regla básica es muy sencilla: busca siempre la costa opuesta a la dirección del viento.
| Dirección del viento | Qué zona evitar | Dónde ir ese día (aguas tranquilas) |
|---|---|---|
| Norte (Tramuntana) | Calas de Sant Joan y Portinatx | Costa sur y suroeste: Ses Salines, Cala Llentrisca, Cala Vadella |
| Sur (Migjorn) | Ses Salines, Es Cavallet, Es Codolar | Costa norte: Benirràs, Cala San Vicente, Port de ses Caletes |
| Este (Levante) | Cala Llonga, Cala Martina, Cala Olivera | Costa oeste: Cala Vadella, Sa Figuera Borda, Cala Conta |
| Oeste (Poniente) | Costa occidental y bahía de Sant Antoni | Costa este resguardada: Cala Llonga, Cala Olivera, Cala Martina |
Calas del norte de Ibiza: del ambiente hippy a los senderos vírgenes
El norte de la isla conserva el relieve más abrupto y el perfil más rural. Aquí predominan los acantilados de pinos, las pistas de tierra y las calas de pescadores que han escapado a las grandes urbanizaciones hoteleras.
Cala Benirràs
Es la cala más famosa del norte, encajada en una bahía protegida y presidida en el centro por el islote rocoso de Cap Bernat (conocido popularmente como "el dedo de Dios"). Su orilla mezcla arena gruesa con grava y cantos rodados, con aguas muy limpias para nadar.

Durante décadas fue célebre por la espontánea fiesta de los tambores al atardecer de los domingos. Sin embargo, hoy en día la situación ha cambiado radicalmente: el Ayuntamiento de Sant Joan prohíbe taxativamente la música y la percusión no autorizada en la playa (con multas de hasta 1.500 euros y decomiso de instrumentos), y la Policía Local vigila los domingos para disuadir la tamborrada por motivos de seguridad y alto riesgo de incendio forestal.
A nivel logístico, el aparcamiento oficial cuesta unos 4 euros y suele llenarse temprano; los domingos de verano el acceso para coches particulares se corta a mediodía desde Sa Plana y solo se permite bajar en autobuses lanzadera oficiales de IbizaBus.
Cala San Vicente
Situada en el extremo noreste, esta amplia bahía de arena dorada y aguas de un azul muy vivo es la opción perfecta si buscas un baño cómodo sin complicaciones de senderismo. A diferencia de las ensenadas cerradas, aquí la orilla gana profundidad bastante rápido y el agua suele estar impecable cuando sopla viento de poniente.
Cuenta con aparcamiento gratuito en las inmediaciones y paseo marítimo con varios restaurantes tradicionales donde probar un buen arroz o un bullit de peix ibicenco, como el histórico Can Gat.
Para ampliar datos: Consulta nuestra guía completa de Cala San Vicente con datos de aparcamiento, restaurantes tradicionales y la subida a la Cueva púnica de Es Culleram.
Cala d'Es Canaret
Durante décadas fue uno de los secretos mejor guardados de la isla porque una finca privada cerraba el paso terrestre. Hoy cuenta con un sendero de madera público y señalizado que bordea la propiedad y baja directo a una cala virgen de aguas turquesas y fondos de posidonia excepcionales para el snorkel.
El aparcamiento es muy reducido: una explanada junto a un depósito de agua donde apenas caben seis o siete coches. Si llegas tarde y está lleno, no intentes aparcar en los márgenes estrechos de la pista forestal para evitar sanciones.
Para ampliar datos: Consulta nuestra guía completa de Cala d'Es Canaret con el mapa paso a paso para localizar el sendero peatonal y los mejores puntos de snorkel.
Es Portitxol
Es una de las calas más singulares y aisladas de toda Ibiza. Tiene una forma casi circular, como un lago marino cerrado por altos acantilados donde los pescadores levantaron sus tradicionales casetas varadero de madera.
Aquí no hay carreteras asfaltadas ni chiringuitos. Para llegar hay que dejar el coche en la zona de Sant Miquel / Isla Blanca y completar un sendero a pie de unos 35 a 45 minutos que desciende por la ladera entre pinos y tramos de tierra suelta. Es obligatorio llevar calzado de montaña o zapatillas de deporte con buen agarre (olvídate de bajar en chanclas) y suficiente agua, ya que la subida de vuelta bajo el calor requiere esfuerzo físico.
Port de ses Caletes
Un rincón del municipio de Sant Joan donde el turismo de masas no llega. Es una cala estrecha y rústica, flanqueada por casetas varadero y con una orilla formada por cantos rodados y piedras redondeadas por el oleaje.
El acceso se realiza por una estrecha carretera asfaltada que desciende en fuerte pendiente y con curvas cerradas de herradura desde el desvío de la PM-811 cerca de Sant Vicent. Aunque el firme está pavimentado casi hasta el final (solo la pequeña zona de aparcamiento es de tierra y gravilla), requiere conducir despacio y con precaución porque apenas cabe un vehículo y la visibilidad en las curvas es reducida. Los escarpines son fundamentales para entrar al agua sin resbalar en las piedras de la orilla.
Ses Balandres
Es la cala más extrema y exigente de toda la isla, reservada exclusivamente a personas en buena forma física y habituadas a rutas de montaña. Se encuentra en los impresionantes acantilados de Santa Agnès de Corona (la zona de Ses Margalides).
El descenso no es un sendero convencional: incluye un paso vertical por una pared de roca donde hay que descolgarse sujetándose a cuerdas fijadas por los pescadores locales y bajar una escalera de madera empinada. Quien tenga vértigo o acuda con niños debe descartarla por completo. Al final del esfuerzo esperan unos islotes imponentes, un arco natural de roca y un silencio que ya no existe en casi ningún otro punto de Ibiza.
🌅 ¿Buscas la mejor perspectiva de la puesta de sol? Echa un ojo a nuestra guía sobre dónde ver el atardecer en Ibiza, con los 15 mejores miradores y tabla de horarios mes a mes.
Calas del sur de Ibiza: arena blanca y rincones bohemios
La costa sur alberga la reserva del Parque Natural de Ses Salines y algunos de los arenales más extensos y luminosos de las Pitiusas. Es una zona con personalidad doble: tramos muy concurridos con ambiente de música de día y pequeñas calas vírgenes a las que solo se llega caminando por la costa rocosa.
Ses Salines
Es la playa más icónica del sur de Ibiza: un arenal blanco de más de un kilómetro de longitud rodeado de dunas, sabinas y aguas poco profundas de una transparencia total gracias a las praderas de posidonia marina.

La playa cambia según por dónde camines. El tramo inicial concentra los beach clubs más bulliciosos, pero si caminas hacia el este en dirección a la Torre de Ses Portes, el ambiente se vuelve tranquilo y mayoritariamente nudista conforme te acercas al mítico chiringuito Sa Trinxa.
En cuanto a la logística: el aparcamiento oficial está regulado con barrera y cuesta entre 6 y 7 euros al día. No intentes dejar el coche en los arcenes de la carretera de acceso porque la Policía Local multa a diario y la grúa retira vehículos durante todo el verano.
Para ampliar datos: Consulta nuestra guía completa de Ses Salines con el desglose de tramos de la playa, multas de aparcamiento y chiringuitos tradicionales.
Cala Pluma
Situada a apenas diez minutos a pie desde el final de Ses Salines (justo rebasado el chiringuito Sa Trinxa), Cala Pluma es una pequeña ensenada rocosa que parece de otro planeta. Es famosa por la enorme espiral y las figuras místicas que los canteros y artistas locales esculpieron directamente en la pared de piedra arenisca a pie de mar.
No esperes una lengua de arena: aquí te instalas en plataformas de roca lisa pulida por el agua o en pequeñas caletas de grava. El baño es comodísimo para entrar nadando a fondos cristalinos y el ambiente es cien por cien tolerante y naturista. Al no tener ningún tipo de servicio ni sombra, es imprescindible llevar calzado sujeto para caminar por las rocas, sombrilla y agua fresca.
Platja d'Es Codolar
Es la playa más extensa y menos turística del sur insular, extendiéndose a lo largo de varios kilómetros justo bajo la pista de aterrizaje del aeropuerto de Ibiza. Conviene no confundirla ni con la caleta de pescadores de Tossa de Mar ni con la pequeña Cala Codolar del oeste de Sant Josep.
Su nombre lo dice todo: la orilla está compuesta íntegramente por còdols (grandes cantos rodados grises pulidos por el mar). No es una playa pensada para clavar la sombrilla ni tumbarse en una toalla fina, pero es un rincón salvaje fantástico para dar un largo paseo sin ver un solo bloque de apartamentos y contemplar cómo descienden los aviones sobre el mar. Cuando sopla viento del sur el oleaje rompe con fuerza; en días de calma o viento norte, el agua queda como un plato.
Calas del oeste de Ibiza: puestas de sol y esculturas de roca
La fachada occidental de la isla es el territorio de los atardeceres frente a los islotes de Poniente y la silueta inconfundible de Es Vedrà. Combina calas familiares resguardadas entre colinas con rincones históricos excavados en la piedra.
Cala Vadella
Ubicada en una profunda bahía natural que parece un fiordo mediterráneo, Cala Vadella es uno de los mejores refugios de la isla cuando el mar está revuelto en mar abierto. Su playa de arena fina tiene una pendiente muy suave hacia el agua, lo que permite meterse decenas de metros sin que cubra el pecho.
Las laderas están urbanizadas con viviendas bajas y una hilera de restaurantes familiares a pie de orilla como María Luisa, Cana Sofía o Can Jaume, donde sirven un excelente bullit de peix y arroces marineros. El aparcamiento gratuito en las calles que bajan en curva a la cala se llena muy temprano; durante los meses de verano funciona también una explanada de pago vigilada detrás del núcleo comercial.
Atlantis (Sa Pedrera de Cala d'Hort)
Bautizado como "Atlantis" por la comunidad hippy en los años sesenta, este singular enclave costero no es una playa natural, sino una antigua cantera de piedra arenisca (marés) excavada a nivel del mar frente al imponente islote de Es Vedrà.

Aunque la creencia popular y la mayoría de guías turísticas repiten que de aquí salieron las piedras para levantar las murallas de Dalt Vila, los estudios arquitectónicos documentan que la mayor parte del marés para los baluartes renacentistas procedía en realidad de canteras más accesibles por mar, como la Punta de ses Portes y s'Espalmador. Aun así, los cortes rectos y geométricos de las extracciones dejaron cavidades que hoy se llenan con agua marina, formando piscinas naturales de color verde esmeralda con el peñón de Es Vedrà recortado en el horizonte.
Aviso de seguridad indispensable: Bajar hasta Atlantis requiere descender una duna de arena muy empinada durante unos 30 minutos desde el mirador de la Torre des Savinar. El verdadero reto es la subida de vuelta: remontar esa misma pendiente de arena suelta bajo el sol de Ibiza supone entre 45 y 55 minutos de esfuerzo físico muy exigente. Lleva zapatillas deportivas con suela adherente (las chanclas son una trampa aquí), mínimo un litro y medio de agua por persona y evita a toda costa subir en las horas centrales del día (de 12:00 a 17:00).
Sa Figuera Borda
A poca distancia al sur de las famosas Platges de Comte (Cala Conta), Sa Figuera Borda es uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la costa ibicenca: un colosal arco natural de roca horadado en el acantilado bajo el cual los pescadores construyeron varias casetas varadero resguardadas.
No tiene zona de arena para tomar el sol. Se trata de un enclave rocoso de visita visual y baño rápido en aguas transparentes desde las rampas de piedra. El acceso se hace por un camino de tierra sin asfaltar y el tramo final requiere descender por unas escaleras de hormigón bastante empinadas y desgastadas. Merece la pena llevar calzado cerrado y gafas de bucear para explorar los fondos alrededor del arco.
Calas del este y suroeste de Ibiza: snorkel y tranquilidad
La franja oriental y el ángulo suroeste de la isla ofrecen un contraste muy interesante: desde calas con bahías anchas y servicios completos protegidas del viento de poniente, hasta rincones prácticamente desiertos a los que solo se llega cruzando urbanizaciones o senderos al borde de los cortados marinos.
Cala Llonga
Ubicada a mitad de camino entre la ciudad de Ibiza y Santa Eulària, Cala Llonga ocupa una profunda ensenada rodeada de altos cerros cubiertos de pinar. Su diseño natural la convierte en uno de los mejores refugios de la isla cuando sopla viento fuerte de poniente o del noroeste.
La playa es de arena fina, ancha y con una entrada al mar progresiva que la hace muy cómoda si viajas en familia. Dispone de un amplio aparcamiento gratuito a escasos cincuenta metros de la orilla y varios chiringuitos y restaurantes con terraza. Si buscas un enclave más exclusivo para tomar algo con vistas al acantilado, el restaurante Amante se encuentra a poca distancia en la vecina Sol d'en Serra.
Cala Olivera
Muy cerca del único campo de golf de Ibiza se esconde Cala Olivera, un rincón virgen y súper tranquilo que suele espantar a mucha gente simplemente porque no saben cómo llegar. Si has leído en guías que tienes que pasar por la garita de seguridad de Roca Llisa y pedir permiso al vigilante para que te abra, olvídate: no te hace falta cruzar ninguna barrera.

El truco es muy fácil cuando lo sabes: al llegar a la urbanización verás una primera barrera a tu derecha, pero tú sigue bajando recto, sin meterte por ahí. Continúa descendiendo por el asfalto y, casi al final, justo antes de toparte de frente con otra barrera, fíjate a mano derecha: ahí mismo sale un camino de tierra.
Tómatelo con calma en esa pista sin asfaltar porque tiene bastantes baches, pero te deja directamente en una explanada donde dejar el coche. Abajo te espera una calita preciosa que mezcla arena y plataformas de roca, con un agua cristalina increíble. Para rematar el día, hay un chiringuito rústico de madera de los de verdad, perfecto para tomarte un pescado fresco o una ensalada con los pies en la arena, en paz y sin música a todo volumen machacándote la cabeza.
Cala Llentrisca
Bajo los imponentes acantilados de Es Cubells se oculta una de las ensenadas con mayor encanto marinero de toda Ibiza. Cala Llentrisca conserva intactas sus casetas varadero y una larga pasarela de tablones de madera sobre el agua que los pescadores utilizan para trabajar en sus barcas tradicionales.
El acceso en coche se realiza subiendo hacia la urbanización Los Parques de Es Cubells (donde también hay un control de barrera que se cruza diciendo que vas a la costa). Se aparca junto al mirador superior y desde allí arranca un sendero peatonal excavado en el acantilado que serpentea entre pinos durante unos quince minutos de bajada constante.
La orilla está formada por cantos rodados y Posidonia oceánica seca. Al no haber chiringuitos, hamacas ni actividades acuáticas de motor, el fondo marino es un auténtico acuario natural: es una de las tres mejores calas de Ibiza para equiparse con tubo y gafas de bucear.
Cala Martina
Situada en la costa de Santa Eulària, a corta distancia del núcleo turístico de Es Canar, Cala Martina es una playa abierta y familiar que destaca por su orientación favorable para los deportes de viento.
Aquí funcionan varias escuelas de windsurf, vela ligera y buceo, aprovechando la amplitud de la bahía. Además, su fondo arenoso de poca profundidad la hace muy accesible para nadar. Cuenta con un aparcamiento de tierra gratuito justo detrás de la playa y varios restaurantes con solera como el Restaurante Cala Martina, especializado en paellas a pie de arena. Los miércoles de temporada se puede llegar dando un corto paseo de diez minutos al mercadillo hippy de Punta Arabí.
Consejos prácticos para moverte por las calas de Ibiza
Moverse con soltura por el litoral ibicenco requiere tener en cuenta varios factores que no siempre se explican en las guías estándar:
- Elige el vehículo adecuado: Si vas a alquilar coche, un utilitario compacto (tipo Fiat 500 o Seat Ibiza) es infinitamente mejor opción que un todocamino grande. Muchas calas del norte y este tienen accesos por caminos rurales asfaltados de un solo carril con muros de piedra seca a los lados; con un coche ancho pasarás apuros cada vez que te cruces con otro conductor.
- Escarpines y calzado cerrado en el maletero: En las calas vírgenes de Ibiza, las chanclas de dedo solo sirven para caminar desde la toalla hasta el agua. Para descender senderos como los de Es Portitxol, Cala Llentrisca o Sa Figuera Borda necesitas zapatillas de deporte con suela adherente. Asimismo, llevar unos escarpines en la mochila te evitará resbalones dolorosos en las rocas o en los fondos de cantos rodados.
- Respeto absoluto a la Posidonia: Es muy común encontrar bancos de hojas secas y marrones en la orilla de calas como Llentrisca o Es Canaret. No es suciedad ni restos orgánicos en descomposición: es Posidonia oceanica, una planta marina protegida y vital que oxigena el mar y frena la erosión de las playas. Si alquilas una pequeña embarcación a motor, asegúrate de fondear únicamente sobre fondos de arena blanca; anclar sobre posidonia acarrea multas muy severas de la Guardia Civil y vigilancia costera.
- La regla horaria del verano: Entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, el aforo de las calas más populares se llena entre las 11:00 y las 16:30. Si quieres aparcar sin tensiones y elegir sitio en la arena, llega antes de las 10:15 de la mañana o acude a partir de las 17:30, cuando muchos bañistas se retiran y la luz del atardecer deja la mejor atmósfera del día.
Preguntas frecuentes sobre las calas de Ibiza
¿Cuál es la mejor cala de Ibiza para ir con niños pequeños?
Cala Vadella y Cala Llonga son dos de las opciones más recomendables. Ambas cuentan con aguas muy calmas resguardadas del oleaje abierto, fondos de arena con pendiente suave que permiten hacer pie durante bastantes metros y servicios completos de socorrismo, aseos, restaurantes y aparcamientos cercanos sin necesidad de descender por senderos escarpados.
¿Se puede llegar en autobús a las calas vírgenes de la isla?
La red de autobuses de Ibiza conecta bien los núcleos principales con playas concurridas (como Ses Salines, Cala Bassa, Cala Tarida o Portinatx), pero no llega a calas vírgenes como Cala Llentrisca, Cala d'Es Canaret o Port de ses Caletes. Para acceder a estos rincones aislados es imprescindible disponer de vehículo propio (coche o moto) y estar dispuesto a completar el tramo final a pie.
¿Es legal entrar en coche a urbanizaciones privadas con barrera como Roca Llisa?
Sí, es completamente legal. La legislación española de costas establece que el acceso al litoral es público. En urbanizaciones privadas como Roca Llisa (para ir a Cala Olivera) o Los Parques de Es Cubells (para Cala Llentrisca), el personal de seguridad de la barrera tiene la obligación de permitir el paso a los vehículos que se dirijan a las calas. Basta con indicar en la garita el nombre de la cala que vas a visitar.
¿Cuáles son las mejores calas de Ibiza para hacer snorkel?
Cala d'Es Canaret en el norte, Cala Llentrisca en el suroeste y Sa Pedrera (Atlantis) en el oeste son los tres puntos más destacados. Al tratarse de bahías de piedra o roca alejadas del tránsito masivo de embarcaciones a motor y rodeadas de extensas praderas de posidonia, la visibilidad bajo el agua supera habitualmente los veinte metros y la vida marina es muy abundante.
¿Qué cala elegir si sopla viento fuerte de poniente?
Cuando el viento sopla del oeste (poniente), toda la costa occidental suele tener mar picado y oleaje. En esos días lo ideal es desplazarse a las calas de la costa este que quedan protegidas tras las cordilleras centrales de la isla, como Cala Llonga, Cala Olivera o Cala Martina.
